March 30, 2006

Subiendo el monte me extravié, me olvidé de invocar tu nombre. No hubo transición, el día dio paso a la noche, la oscuridad cayó como una piedra. Las lágrimas eran mi victoria, el miedo mi camino, pero de algún modo tú estabas allí. Siempre estuviste. El mundo es olvido, pero tu nombre hace latir el corazón, crea la noche, hace nacer los ríos. Mi hija también oyó canciones que no me pertenecen. Ayúdame a bajar de este altar del cielo nacido para mi vértigo. Haz que acabe esta música de plata de los preparativos, no puedo atar mi corazón a la pata de un pájaro. Bendito sea yo, que perdido en el monte espero que vengas.

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One Response to “”

  1. ela Says:

    Esto es lo que no entiendo: Mi hija también oyó canciones que no me pertenecen.
    Cuáles? Por qué?


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