March 28, 2006

Tu astuto charlatán todavía te levanta un muro de lamentos. Sobre la cama extiende tu mortaja, se vanagloria del dolor que le dejaste como herencia, no sueña más. Baja. Baja de una vez y muéstrame un espejo para que pueda recuperar mi propio nombre. Baja de una puta vez. Baja y enséñame a cubrirme con tu manta. Baja y haz un cerco de estrellas alrededor de mi ignorancia. Baja y conviértete en la maestra de mi corazón, siéntate en el trono de mi paciencia infinita. Hay un jardín con espadas ardientes que te espera, el cielo y la tierra son la misma palabra acá abajo. Deja que a la comprensión la cobije el infierno. Y no temas: seguirás siendo hermosa y profundamente oculta. (A veces los jugadores de cartas levantan los vasos en un brindis. Yo levanto el mío y me uno a ellos en su incomprensible afirmación. Vuelan las cartas y tiembla la tabla de la mesa. Son cartas muy viejas y tan familiares que apenas hace falta girarlas para saber quién ha ganado la mano. Te pido una tregua. Por favor, baja.)

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2 Responses to “”

  1. asia Says:

    siempre me escribís cosas tan lindas, tan tiernas y tan fuertes. estoy encantada con eso, se agradece.

  2. asia Says:

    bueh, si me lo pedís así….quien te dice


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